Las Plegarias
Este micro relato lo hice para un concurso de "Relatos sobre emigración". Me inspiré en la historia de un conocido en Argentina.
La vida nos da mucha sorpresas que no son sorpresas, solo tenemos que aprender a ser más realistas y menos emocionales.
Aunque si hay sorpresas, que aparecen cuando no hay expectativas.
Lo importante es hacer un álbum de "experiencias" y revisarlo solo para recordar qué no debemos repetir.
Gracias por leerme..
Emigró con la esperanza de quien lleva un destino marcado por la luz.
En su despedida, los bancos de la iglesia crujieron bajo los movimientos bruscos y animados de una fe compartida; sus compañeros, entre cánticos y manos alzadas, le aseguraron que aquel país de acogida sería la tierra prometida.
Las oraciones auguraban una vida plena, un ascenso veloz hacia la felicidad. Con ese blindaje espiritual, ella creyó que nada podía salir mal.
Sin embargo, al cruzar la frontera, el cielo ya no era azul ahora era de un gris indiferente. La realidad no entendía de profecías. La desesperanza se filtró por las paredes de su habitación alquilada, y la soledad se convirtió en su única compañera. El grupo de amigas, que juró unión eterna durante el viaje, se disgregó ante la urgencia del hambre y el egoísmo de la supervivencia.
. Sin empleo y con el orgullo herido, buscó refugio en afectos que resultaron ser espejismos; amores traicioneros que solo buscaban sacar provecho de su vulnerabilidad.
Ahora, resiste en silencio. No hay espacio para la queja en sus mensajes a casa, pues no quiere quebrar la ilusión de quienes rezaron por ella. Llora hacia adentro, tragándose las penas, mientras intenta encontrar a Dios en una ciudad que no sabe su nombre.
Luisa Gisela Rodríguez
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