Todas las "Luisas"
En esta oportunidad les traigo un relato que formó parte del certamen literario en Buenos Aires, Argentina, año 2023, bajo la consigna: "Ya estoy de vuelta, pero siempre hay otra vuelta" de la secretaría de Bienestar Integral Buenos Aires Ciudad.
Mi relato quedó en el puesto número 19, entre 44 participantes.
Y forma parte de un libro impreso con 20 relatos.
Me inscribí porque una amiga escritora me insistió. Y la verdad me alegro mucho de haberlo hecho. Es una gran satisfacción saber que sí puedo hacerlo..
Que bueno que ahora puedo hablar de mi vida con gusto y satisfacción.
Hace unos diez años atrás me dolía contar lo que había sido mi vida hasta ese momento. No me sentía a gusto con los errores que había cometido y hasta me hubiera gustado cambiar cada error y tener la oportunidad de hacerlo de otra manera. Pero sin darme cuenta en esos años ya estaba en un nuevo camino, que me llevaba a mi sanación y transformación. Entendí que solo por el hecho de cuestionarme y de poder ver el dolor, cómo lo que era, sin evasión, ya había empezado a pisar tierra firme.
Ese dolor y ese miedo que me acompañaron hasta pasados los 40 años de mi vida, y entiendo que los vengo arrastrando desde mi niñez. Miedos que me hicieron vivir para hacer realidad los sueños y proyectos de los demás, para complacer a otros y hacer lo que ellos esperaban de mí.
Principalmente debía complacer a papá y a mamá, porque de ellos siempre necesité aprobación. Ellos querían desde que me trajeron al mundo que estudiara y me hiciera profesional. No importaba mi felicidad, todo se trataba de su satisfacción de tener hijos triunfadores a pesar de cualquier situación que pudieran vivir. Así que entre tanta indiferencia, aprendí a ser una “niña buena”, para recibir amor a cambio.
He pasado casi toda mi existencia estudiando, algo de lo que no me quejo, porque de tanto estudiar, siempre estoy en la búsqueda de saber más, así que cuando tengo tiempo libre, encuentro algún tema para estudiar y aprender. Es como un pozo sin fondo, siempre quiero más.
Además de mis padres, toda mi familia, incluyendo hermanos, abuelos y tíos, esperaban que después de ser una profesional (no antes), tuviera una familia, porque no tenerla era considerado un fracaso.
Y por supuesto, una “niña buena” como yo, que, además, después de alcanzar un título universitario, era más atractiva y educada, hice lo propio, me casé y tuve dos hermosos hijos.
Y, pero claro, no podía formar una familia con “cualquiera”, tenía que encontrar mi “príncipe azul”. Así que ese sueño, también se los hice realidad, encontré mi príncipe, un lindo medico con un futuro prometedor. Y sin mucha sutileza debía ser aprobado por toda la familia.
Otro sueño social, y digo social, porque además de mi familia y mi esposo, ahora estaban mis amistades y colegas. Debía ser una profesional exitosa, una buena madre y esposa.
Esto siempre funcionó así, tenía que estar atenta de cuáles eran sus ideales y creencias, para esforzarme en ser esa persona.
Pero en algún momento en este largo camino de mi vida me hice consciente de esta situación. Que me llevó a reflexionar acerca de mis verdaderos sueños y proyectos de vida. Y por supuesto, cuando empecé a cuestionarme, no tenía idea. No sé en qué momento dejé de soñar, cuándo mi corazón dejó de latir con fuerza ante la emoción de lo nuevo; me perdí, no sabía ni quién era.
A partir de esas reflexiones, todo cambió, dejé de ser la señora casada en su hogar, para convertirme en divorciada y solitaria. Solitaria para el exterior, porque en mi mundo interior había paz y tranquilidad. Aunque ahora no era bien vista, era juzgada y repudiada. "Loca" me decían...
Estaba tan cansada, que eso no me importó, me empeñé en encontrarme y ser feliz con mis propios sueños. Entonces, empecé a soñar nuevamente, a verme diferente, y a planificar qué quería hacer. No fue fácil, me llevó tiempo. Tuve muchos ensayos, intentos y fracasos, pero lo que me hacía feliz es que ahora sabía que esos sueños eran míos.
Ahora puedo decir: "Ya estoy de vuelta”, consciente de la niña, la adolescente y la mujer que tuve que rescatar de las garras de la tristeza.
"Ya estoy de vuelta", para recoger todas mis fragmentos, regados o abandonados en tantos años y en el tiempo. Recoger a todas esas “Luisas” que fueron engañadas, oprimidas y olvidadas, para impedirles evolucionar.
"Aquí estoy", integrándome, dándome esa felicidad que me fue negada, ahora con experiencia y sabiduría, gestionando mis emociones, con mucho temple para darle a cada Luisa su espacio, porque hemos aprendido de cada una. Nos hemos reconciliado, nos abrazamos con compasión y amor, entendiendo que cada una tiene mucho que aportar para esta reconstrucción.
"Ya estoy de vuelta", y sin arrepentimientos, sin vergüenza, sin querer cambiar nada, todo lo que viví, formó a esta Luisa de hoy, valiente y capaz. Agradecida con todas las personas que fueron y siguen siendo parte de mi proceso de transformación. Porque sigo aprendiendo y evolucionando, la vida no se detiene.
Desde que comencé a caminar sola, como dije, he tenido muchos proyectos. Proyectos, que, mirándolos hoy, desde la experiencia, la sabiduría, la transcendencia y el envejecimiento, me permiten darle un nuevo enfoque. Porque ahora "a mí no me agarran más, no me engañan".
Con esta nueva mirada de aprendizaje, experiencia y sabiduría, puedo darme cuenta que mi gran anhelo ha sido este, ser la persona que soy hoy, sin miedo, sin dolor y sin rabia. En paz conmigo misma y mi entorno.
Ya que nunca fui escuchada, estoy del lado de quien escucha sin juzgar. De aportar soluciones para mejorar estilos de vida. Siento mucha alegría cuando puedo ayudar a alguien a sentirse mejor, es música para mis oídos. Y por qué no, a sentir mi valía.
En este momento con todo este conocimiento que tengo para dar y con mi estabilidad emocional, creo que sería muy útil a las personas que están sufriendo.
Y ese, se ha convertido en mi proyecto de vida.
Luisa Gisela Rodriguez M.
Me encantó que escribieras este ejemplo de encierro entre la supuesta libertad en la que estabas, sin parecer mi vida la a la tuya me inspira en finalmente buscar y encontrar esa paz y tranquilidad en la que estás ahora
ResponderBorrarQue relato tan resonante e inspirador Lui 🐦🔥❤️🔥
ResponderBorrar